Arte abstracto sobre bastidor de tela de algodón con técnica de pinceladas con pintura acrílica. Guesso, aserrin negro y collage de papel.
Tamaño: 45X65 (Alto/Ancho) en cm.Es una manifestación de la armonía entre lo simple y lo complejo, donde cada trazo y textura refleja la filosofía del wabi-sabi, que encuentra belleza en la imperfección y la transitoriedad. La forma circular del ojo, con sus líneas negras que se entrelazan, evoca el concepto del ensō, el círculo zen que simboliza el vacío, la iluminación y el universo en constante cambio. Los colores sobrios y la textura rugosa sugieren una conexión con la naturaleza y la materia, recordando la importancia de lo natural y lo auténtico en la expresión artística.
Además, los pequeños detalles en azul y naranja, que parecen flores o elementos orgánicos, aportan un contraste delicado y sutil que recuerda la estética japonesa del mono no aware, la sensibilidad hacia la efímera belleza de las cosas. La composición en general transmite una sensación de equilibrio entre la quietud y el movimiento, invitando al espectador a una contemplación profunda y meditativa, donde cada elemento tiene su lugar y significado dentro de un todo armonioso. Este cuadro es un puente entre la tradición y la modernidad, entre lo visible y lo intangible.