Esta cautivadora obra de arte al pastel presenta el retrato increíblemente realista de una pantera negra, probablemente un jaguar melánico, que descansa en un estado de serena contemplación. El artista representa con maestría la forma poderosa y musculosa del gran felino, cuyo lustroso pelaje negro revela sutiles rosetas fantasmales que atrapan la luz. Sus intensos ojos dorados, representados con una profundidad realista, miran directamente al espectador, forjando una conexión íntima y absorbente que sostiene la mirada. La majestuosa criatura yace pacíficamente bajo un árbol nudoso y antiguo, símbolo de sabiduría y resistencia, que estalla en vida con delicadas flores rosas y amarillas. Unos pocos pétalos caídos cubren el lomo del animal y el suelo prístino, donde un grupo de albaricoques maduros y dorados añade un toque de cálido color y dulzura. Esta sorprendente yuxtaposición del formidable depredador con la belleza efímera de las flores y los frutos crea una profunda narrativa simbólica sobre las dualidades de la naturaleza: fuerza y delicadeza, vida y fugacidad. Ejecutado con increíble detalle y habilidad sobre papel, este retrato figurativo de un animal, obra de un artista colombiano, es un notable testimonio del poder del realismo. Esta pieza es una declaración de intenciones convincente, perfecta para los coleccionistas de bellas artes de la vida salvaje.